«amo los libros que hablan como hombres».
MIGUEL DE UNAMUNO
En un aula de Berkeley ocurre una operación milagrosa, el representante más conocido y querido del Boom se para enfrente a enseñar literatura.
Más que clases se trata de charlas o simposios que este hermoso libro recoge.
Conferencias que versan sobre el leer y de ese modo también del escribir.
Los caminos de un escritor
son los del niño que nace belga pero se vuelve argentino por la operación milagrosa de ser el hijo de un diplomático. Son las del traductor que domina el francés pero defiende el español.
Los del caracolito que carga su casa a cuesta, los libros y particularmente los diccionarios.
Entusiasta lector y escritor del cuento, esa primera división de la literatura se aborda y se concluye en esta lección.
«hay que inventar palabras cuando hace falta».
Puesto que justamente lo que hace falta decir, lo no dicho como señala Octavio Paz en el prólogo de las Trampas de la Fe es de lo que trata en su totalidad la literatura y no la experiencia lectora pero sí escritora.
Se escribe por intuición y así mismo también se lee.
«¿enseñar?»
pregunta Cortázar
APREHENDER, respondo y0.
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Briseida Alcalá
Detrás de mí están mis libros, detrás de mis libros estoy YO.
Busco siempre la aventura del color, el aroma y el sabor.
