“El verdadero horror no es el monstruo, sino el abandono.” — Mary Shelley
1. Un rayo en la tormenta
En 1818, una joven de apenas veinte años escribió Frankenstein o el moderno Prometeo durante una noche eléctrica en Suiza.
Mary Shelley no solo inventó la ciencia ficción: creó un mito sobre el poder, la creación y la soledad.
Su criatura —hecha de retazos humanos— encarnaba el miedo más profundo de la modernidad: crear vida sin amor.
2. El mito cinematográfico
James Whale lo llevó al cine en 1931: Boris Karloff dio rostro y ternura al monstruo.
Desde entonces, cada versión ha revelado nuevas obsesiones:
- En los 70, Flesh for Frankenstein lo volvió alegoría erótica.
- En los 90, De Niro lo humanizó en la versión de Kenneth Branagh.
- En el siglo XXI, su eco resuena en cada androide, clon o IA que busca identidad.
“Frankenstein sigue vivo porque seguimos creando criaturas que piden ser miradas.”
3. Un espejo de nuestra época
Hoy, el mito de Frankenstein se actualiza en debates sobre inteligencia artificial, bioética y creación de imágenes.
¿Qué hacemos cuando nuestras creaciones se parecen demasiado a nosotros?
Shelley lo advirtió hace más de dos siglos:
crear implica responsabilidad emocional.
El monstruo no nace malo: se vuelve monstruo cuando lo abandonamos.
4. Epílogo: el fuego que no se apaga
Frankenstein no es una historia de terror, sino una elegía sobre la necesidad de amor.
Por eso su figura persiste: porque todos, en algún punto, hemos sido esa criatura que solo quería ser abrazada sin miedo.
“Él no pedía poder. Pedía pertenencia.”
