Categorías
Thinker

Está usted invitado

Junk journal 11:11 alrededor de la fiesta de Cristo

Hay objetos que llegan como si una mano invisible los hubiera dejado caer en la mesa. Un ticket de compra arrugado, con la hora exacta marcada en 11:11. Un folleto de los testigos de Jehová que alguien me ofreció sin mirarme a los ojos. Un papelito que no debería importar, pero insiste. Y yo, que ya aprendí a escuchar lo que insiste, decidí darles casa.

Así nació este junk journal: Está usted invitado.

Un cuaderno que no presume orden ni evangelio. No busca convertir a nadie. Solo recopila los rastros de una fiesta que ocurre al margen, donde Cristo baja sin anuncio y se sienta entre los que recogen migajas porque ahí encuentran significado. Es una fiesta rara, luminosa y humilde: hecha de compras pequeñas, encuentros fugaces y mensajes que la ciudad nos deja en las manos.

Los tickets son mis reliquias modernas: la prueba física de que estuve ahí, comprando pan, cerveza, una vela que no encendí. Cada número es una hora marcada en mi propio cuerpo. Cada total es un pequeño inventario de sobrevivencia. Y el folleto religioso funciona como esa invitación involuntaria a lo sagrado cotidiano: la puerta que se abre aunque no la hayas tocado.

Este journal es un altar portátil, pero uno roto, suave, lleno de ruidos: engrapas visibles, cintas que no combinan, papeles con olor a calle. Lo sostengo como quien sostiene una revelación doméstica. No sé si es fe o solo costumbre de mirar; no sé si Cristo realmente pasa por aquí o si soy yo la que pasa, la que marca, la que colecciona.

11:11, como siempre, funciona como un guiño. No un milagro. Un recordatorio:

Está usted invitado.

A entrar en esta fiesta mínima.

A mirar lo que también pudo haberse tirado a la basura.

A leer en los recortes esa especie de oración que uno hace sin darse cuenta: guardar lo que duele, lo que brilla, lo que cae en las manos cuando menos lo esperas.

Mi junk journal no promete salvación. Lo que ofrece es compañía en la duda y en el gesto: la mano que recoge, que pega, que conserva. La mano que reconoce que lo sagrado también se presenta en forma de recibo, en forma de volante, en forma de invitación accidental.

Y sí:

Está usted invitado.

A esta pequeña fiesta de Cristo en papel reciclado.

A esta devoción de calle.

A este altar de lo que sobrevive.

Deja un comentario