El placer no pide permiso
Hay comidas que no buscan aprobación.
No quieren maridajes complejos ni copas correctas.
Solo quieren ser comidas.
La Cheesy Top Pepperoni de Little Caesars llega así:
excesiva, brillante, con el queso al borde del colapso y el pepperoni soltando su grasa feliz.
La crazy sauce encima no pide perdón: invade, mancha, se mete en los pliegues de la rebanada y en los dedos.
Aquí no hay sutileza.
Hay antojo.
Y entonces entra la Tecate Roja.
Fría, directa, ligeramente dulce, con el amargor justo para limpiar el paladar sin interrumpir el goce. No compite con la pizza: la acompaña. Baja la grasa, refresca el queso, deja listo el siguiente mordisco.
Este no es un maridaje elegante.
Es uno funcional y emocional.
Comida rápida, cerveza comercial, placer inmediato.
A veces eso también es cultura gastronómica:
saber cuándo no complicar nada.
Porque hay días en los que no quieres aprender algo nuevo.
Solo quieres sentarte, morder, beber
y sentir que todo está exactamente donde debe estar.
🍕🍺
