El cine visto como industria trasciende a un mecanismo de dominación por operación: desborde.
Bien pero también servicio, el cine se declara siempre poderoso cuando se le estudia y se disfraza siempre díscolo cuando se le mira.
La transformación de las imágenes en estampas de vida que se exportan y se proyectan en todo el mundo con mecanismos variados que acaparan la exhibición por elaboración.
Satisfacer a un consumidor o acapararlo con una oferta que sigue siendo un mecanismo imperialista acaparador y casi monopólico en toda América.
Minucioso y esclarecedor, Octavio Getino describe y así demuestra que vemos las películas que se realizan: las de Estados Unidos.
