Paranoide y egocéntrico, Nathan (Oscar Isaac) es el creador de Bluebook, el motor de búsqueda más popular de la red y un genio precoz de la informática, quien ha construido una aislada fortaleza para trabajar en un proyecto secreto. A este lugar llega Caleb (Domhnall Gleeson), un joven programador que trabaja para su compañía y que resulta ganador de una estancia de una semana para colaborar en la evaluación de Ava (Alicia Vikander), un avanzado androide desarrollado por Nathan.
La historia se relata a través de las 7 sesiones entre Ava y Caleb, en el que las intenciones de cada personaje son un enigma. La película no es un sentimental retrato del romance entre hombre y máquina sino
una interesante reflexión sobre lo qué significa la inteligencia.
Criatura y creador se enfrentan en un intrincado juego de ajedrez con un sólo peón. En el que nadie sabe qué movimiento es el que sobreviene.
La trama da muchas vueltas para llegar a su conclusión pero las lleva bien, evitando el molesto Oh de la sorpresa para eso sí abrir el closet del que ya estábamos esperando ver colgando numerosos esqueletos.
Los efectos visuales están bien logrados y lo mejor es que la película no depende de ellos. La actuación de Alicia Vikande es estupenda y su personaje el más interesante, frágil, hermético e indescifrable. Su naturaleza artificial (si es que eso es posible) le priva de regirse por dicotomías morales y sólo la empujan la curiosidad y la respuesta.
Pocos actores, un ambiente enclaustrado, y la reincidencia del encuentro trazan el escenario que Alex Garland, el director, completa con un magnífico diseño de sonido; desde la sutil reverberación provocada por la presencia de Ava hasta el aturdimiento del desenlace. El trabajo estuvo a cargo de Ben Salisbury y Geoff Barrow (sí, el mismo de Portishead).
Su prometedora obra prima revela también algunos fallos de inexperiencia, como esa absurda escena de baile que rompe el perfecto ritmo que hasta entonces llevaba el filme y del que le cuesta trabajo reponerse. Finalmente lo hace con una potente conclusión que revela los roles que juega la inteligencia en la evolución y la poca o nula importancia de los sentimientos ante el avance impetuoso de la vida.
Me encantó.
Briseida Alcalá
Detrás de mí están mis libros, detrás de mis libros estoy YO.
Busco siempre la aventura del color, el aroma y el sabor.

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