Oliverio busca a una mujer con un hijo mientras reflexiona sobre la literatura y su esencia. Se presenta su alter-ego, Morelli, y se entrelazan referencias musicales.
Suciedad y hermosura, pelusas bajo la cama, libros regados. Discos de Vivaldi y cigarrillos para discurrir y discutir sobre el amor, en lugar de vivirlo.
Horacio Oliveira vaga la ciudad cruzando puentes en lugar de tenderlos.
Toda la dulzura del vocabulario en el diminuto para referir al niño, ese Rocamadour, que invierte la migración de Argentina a Europa.
La imaginación es fundamental, viaje es exploración.
Escuchando discos y bebiendo café; Uruguay y Argentina se encuentran en Europa con un club de serpientes que reptan calles pero no intelectos.
“Quisiera que el gesto de la muerte no irrumpiese de fuera, no se amplificara desmesuradamente; que entre llevarme el tenedor o la pistola a la boca no hubiera casi diferencia cualitativa».
Posturas opuestas pero no complementarias.
En las calles también encuentra y rumia las imposibilidades de la literatura, que dice orden y a quien responde juego y fuego.
Morelli en su escritorio, el auténtico alter-ego que ríe:
senti
MENTAL
“Al citar a los demás, nos citamos a nosotros mismos”
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Haydn pero también Charlie Parker, un saxofón es toda melodía.
Explorando amor, confusión y la búsqueda de conexiones en un mundo absurdo y hermoso.
YO
literario.
Lector ávido del principito
Romance pero no romancero
Confusión o Traducción
Viajero de la Imaginación
Arriba no dalo mismo que abajo
¿patán o canalla?
Viajero
Kibbutz del deseo, no del alma, no del espíritu.
Conceptos de belleza, caos y la profunda nostalgia por lo perdido, revelan la esencia del ser humano.
Absurdo el amor dice Julio y yo, yo digo que es maravilloso.
Hay quizá una salida, pero esa salida debería ser una entrada.
JULIO CORTÁZAR, RAYUELA: CAPITULO 71
Si les interesa pueden leerla en línea
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Briseida Alcalá
Detrás de mí están mis libros, detrás de mis libros estoy YO.
Busco siempre la aventura del color, el aroma y el sabor.

3 replies on “Explorando París en la ternura | Rayuela de Julio Cortázar: Café y Literatura”
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[…] el rayo al que llama el cuchillo que ya no llega como decía Cortázar a dejarte «estaqueado en la mitad del patio»; aquí hace algo más, llama una lluvia que ha de […]
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