Ta-da-da-da-da-da-da
Ta-da-da-da-da-da-da
Da-da-da-da-da-da-da
A sangre fría es tanto el libro como el modo en que Truman Capote fue consumido por él.
Capote empezó a escribirlo en 1959, tras leer una pequeña nota en The New York Times sobre un brutal asesinato en Holcomb, Kansas: la familia Clutter, respetada y ejemplar, había sido masacrada en su propia casa. Él, que buscaba desde hacía tiempo un tema para una “nonfiction novel”, viajó de inmediato con su amiga Harper Lee (sí, la Harper Lee de Matar a un ruiseñor) para investigar.
The surname Holcomb, and its related forms like Holcombe, primarily signifies a habitational origin, meaning someone who lived in a place called Holcombe. The name derives from the Old English words "hol" (meaning hollow or deep) and "cumb" (meaning valley), thus translating to "deep valley" or "hollow valley". This suggests the original Holcombs were from locations featuring such a landscape
Agujero
El que se hunde en la Tierra misma para que repose un cuerpo:
I’m down a one way street with a one-night stand
With a one track mind out in no man’s land
The punishment sometimes don’t seem to fit the crime
Paraíso, ese hombre de árbol
Esa rama fresca que cortas y adorna.
Head, Heart, Hands, Health
Al principio, Capote era un forastero excéntrico en un pueblo conservador, pero gracias al encanto de Harper, fue ganándose la confianza de los lugareños. Entrevistó a todos: policías, vecinos, conocidos de los asesinos. Lo anotaba todo en su memoria —decía que tenía una capacidad asombrosa para recordar palabra por palabra— y luego lo volcaba por las noches.
“Las cosas no salen siempre como uno quiere, a veces salen al revés”.
¿Creen en el destino?
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Pero lo más inquietante fue su relación con los asesinos: Perry Smith y Dick Hickock. En especial, con Perry. Capote se obsesionó con él. Lo entrevistó durante años, escribió cartas, incluso ayudó económicamente a su defensa (aunque hay quien dice que en secreto deseaba que los ejecutaran, para así poder terminar su libro).
¿El destino está trazado con lápiz o con cincel?
¿Aceptar o decidir?
‘Cause there’s a hole in my soul
That’s been killing me forever
Recordar
It’s a place where a garden never grows
El dilema moral lo desgarró. Se decía que quería que vivieran… pero también que murieran, para tener un final cerrado. Esa tensión lo carcomía. Cuando por fin fueron ejecutados, en 1965, Capote terminó el libro.
«Sabía esto, muchas cosas más, y el final inevitable de la historia».
In Cold Blood (1966) fue un éxito rotundo, tanto literario como comercial. Pero Capote, dicen, nunca volvió a ser el mismo. Tocó una cima, sí, pero algo en él se quebró. Nunca completó otro libro grande. Cayó en el alcohol, en las fiestas sin fin, en una especie de deriva triste.
Así que cuando preguntas por Capote escribiendo:
«Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse».
fue él quien creó el género de la novela de no ficción, con una prosa limpia y gélida, pero también fue un escritor que se fundió emocionalmente con su historia.
cómo describe Capote la casa, la noche del crimen, o los silencios entre él y Perry.
Hay una estética del vacío y la empatía contenida que deja helada.
Conocer su proceso creativo es conocer también
A sangre fría fue su gran obra, sí, pero también fue una especie de espejo oscuro en el que se miró demasiado tiempo.

¿El éxito corrompe o rompe?
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meramente compra, puesto que vende.
Capote tenía un instinto casi animal para el lenguaje. Decía que cada palabra debía sonar con exactitud, que una coma mal puesta podía arruinar la respiración de un párrafo. Y sin embargo, en A sangre fría se impuso una regla: escribir sin adornos. Frío, limpio, como si las emociones debieran surgir de los hechos, no del estilo. Eso era nuevo para él, que venía de una prosa más exuberante (Breakfast at Tiffany’s, por ejemplo, es todo música y floritura). En cambio, en A sangre fría se exigió desaparecer.
Pero desaparecer también es una forma de estar.
Porque Capote construyó ese libro como un Dios; invisible; lo sabía todo de todos, pero nunca aparecía como narrador.
Él decía: «A veces pienso que Perry fue mi hermano gemelo perdido». Esos niveles de identificación con un asesino, de ternura hacia alguien que cometió un crimen brutal, fueron parte del proceso que lo desgastó.
Pasó seis años escribiendo ese libro. Se le quebraba la voz cuando hablaba de las ejecuciones. Soñaba con los Clutter. Se decía que llevaba dos libretas: una con hechos comprobables y otra con “color emocional” —sensaciones, atmósferas, intuiciones que luego convertía en escena. ¿No es eso de algún modo lo que hacemos siempre que escribimos? VINCULAR.
Una cosa es lo que ocurrió, otra muy distinta es cómo resuena en nuestra piel.
Capote lloró la noche en que terminó el manuscrito. No de alegría, sino de un agotamiento profundo. Porque para escribirlo tuvo que habitar muchas voces, pero especialmente la de Perry, y para hacerlo tuvo que cederle espacio dentro de sí.
Crear, para él, fue desdoblarse.
Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse.
Y esa autoflagelación muchas veces viene en forma de exigencia extrema, de insomnio, de abandono afectivo, de repasar veinte veces una escena como si fuera un exorcismo. Capote la vivió así.
Y me pregunto si Capote me acompaña como espejo o como advertencia.
Escribir desde una zona donde la palabra no es solo expresión, sino lucha interna, manera de ordenar lo vivido, de resistir, de entregarte sin dejar de pensar. Y esa intensidad —ese don— también se cobra algo a cambio. A veces te saca de ti para que puedas entrar en otras.
TRUMAN
El nombre "Truman" tiene origen inglés y su significado es "hombre fiel", "hombre confiable". Se deriva del inglés antiguo y se remonta a la Edad Media, donde los nombres a menudo reflejaban ocupaciones, lugares o características personales. Además, en la película "El show de Truman", el nombre del protagonista, Truman Burbank, es un juego de palabras que significa "hombre verdadero" en inglés.
Aquí hay una clave: Tal vez, con el tiempo, podemos aprender a escribir desde el don para usarlo con amor hacia lo que somos, no solo como castigo por lo que no terminamos de ser.
Forever
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i
n
C
0
m
p
l
e
t
e
lograr que la inteligencia sea el vehículo que acerca y no el que aleja.
incluso traduciendo esos actos malvados que definen la sociedad de la destrucción que es Estados Unidos.
El mundo nuevo que vomita al viejo.
no la búsqueda de la verdad, sino su elección.
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En mi falsa juventud, así la refiero pues me siento momia, las personas buscaban ser diferentes en la estética y no en la ética:
es el dolor; atravesar la experiencia humana para hacerla nuestra lo que nos singulariza y después conecta.
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Briseida Alcalá
Detrás de mí están mis libros, detrás de mis libros estoy YO.
Busco siempre la aventura del color, el aroma y el sabor.
