Hay noches en las que la disciplina se sienta a cenar con el antojo.
Y Capricornio, que no se disculpa por sus placeres bien ganados, arma su propio festín con lo que tiene a la mano y lo convierte en declaración de principios.
Hoy fue así: una glaseada original de Krispy, dos tiras de tocino y un huevo estrellado con la yema aún temblorosa.
El bocado quedó suculento, casi indecente.
Como si la austeridad se hubiera tomado la noche libre y el cuerpo entendiera que también merece dulzura.
Ingredientes
- 1 dona glaseada original (sí, de Krispy, porque lo clásico también se celebra).
- 2 tiras de tocino bien doradas.
- 1 huevo estrellado con el borde crujiente y el centro vivo.
Preparación
- Calienta ligeramente la dona hasta que la glasa vuelva a brillar.
- Coloca encima las tiras de tocino y luego el huevo, sin miedo al exceso.
- Respira hondo, observa el brillo, y muérdelo sabiendo que este es un homenaje a ti misma.
A los cuarenta una aprende que la nutrición también es emocional.
Que el cuerpo tiene memoria de lo que le da placer,
y que una cena puede ser el recordatorio más simple de que seguimos aquí, vivas, deliciosamente humanas.
