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Cuarentañera

🏋️‍♀️ Jalón en polea, una mano a la vez

Hay ejercicios que no buscan impresionar.

El jalón en polea a una mano es uno de ellos.

No es vistoso, no es ruidoso, no pide público.

Pide atención.

Trabajar un brazo a la vez obliga a estar presente.

A sentir cómo el cuerpo se acomoda,

cómo el hombro baja,

cómo la espalda responde sin trampas.

En lo unilateral no hay dónde esconderse.

Cada lado muestra lo que es, lo que puede, lo que aún está aprendiendo.

Y eso —más que fuerza— enseña honestidad corporal.

Este ejercicio no se trata de cargar más peso,

sino de controlar el movimiento,

de sostener la tensión,

de entender que el progreso también se construye en silencio.

Una mano.

Un jalón.

Una conversación directa entre el cuerpo y la mente.

A veces entrenar así se parece mucho a la vida:

avanzar con lo que hay,

equilibrar lo que se inclina,

fortalecer sin prisa.

Y seguir.

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