[una tarde en la casa de mi hermana]
Acuarela
Pinté buganvilias
en una tarde quieta
en la casa de mi hermana.
No buscaba retratar la flor,
sino el momento:
esa mezcla delicada
entre cercanía y distancia,
entre diferencia y afecto.
Las buganvilias sostienen el color
sin apropiarse del espacio.
Florecen sin invadir.
Existen sin pedir explicación.
La acuarela me enseñó a hacer lo mismo.
Dejar que el pigmento corra.
Aceptar la pérdida de control.
Confiar en la entrega.
En esa entrega aparece el amor:
Tweet
no como posesión,
sino como presencia atenta.
Esta pieza es un gesto pequeño
para nombrar una verdad grande:
que se puede amar
respetando el borde,
celebrando la diferencia,
dejando ser.
— Briseida Alcalá
