Con Turn on the Bright Lights, Interpol realizó un pequeño milagro, un debut que exhibía ya todo el potencial de su sonido, capaz de sonar simultáneamente flamante y recurrido.
El disco representó un respiro exultado, un regreso largamente anhelado al rock basado en guitarra, melodías espléndidamente estructuras y ejecutadas, con las vocales exultantes de Paul Banks para guiarlas y aderezarlas en letras francas y equilibradas, que exploran la pesadez de existir y subsistir las relaciones, la soledad, el afecto.
Escucharlo resulta una experiencia subyugante con clásicos instantáneos como Obstacle 1 y 2, ejemplos claros de una sincronización impecable entre vocales, línea hipnótica de guitarra y batería.
I’m sick of spending these lonely nights
Training myself not to care
Siempre estimulantes, dejaron también espacio para temas más sosegados como la excelente NYC,himno a la urbe por excelencia y al esplendor acústico de melodía y ritmo de Hands Away.
Daniel Kessler es un virtuoso de la guitarra y cómo tal sabe dejar otros instrumentos brillar como en Stella Was a Diver and She Was Always Down con la cadencia de su marcada percusión marcial que en Say Hello to the Angels es dura y veloz.
Si la vehemencia es excelente, también lo será el sentimentalismo. Exquisita por decir lo menos,The New es mi personal favorita, desde el espléndido solo de bajo del intro hasta la letra confesional. Para escucharla en loop infinito. Peter Katis confesó haber llorado al escuchar la mezcla final, no está solo. De ahí Leif Erikson prolonga desde el abismo el ánimo para demostrar que sin importar cuan hundidos estemos aún podemos alzar los ojos al cielo. No lo dejen ir.
Track list
