Dedico este libro a
MI HIJO, GUY JOHNSON,
Y A TODOS LOS FUERTES Y PROMETEDORES PÁJAROS NEGROSque desafían a los hados y a los dioses y cantan sus canciones.
Recordar parece no importante hasta que te das cuenta que se trata de no olvidar.
La negritud como un sueño del que una niña ansia despertar.
La infancia como un momento histórico personal que se entierra hondo en las arenas movedizas del tiempo, como mecanismo de defensa único de protección:
ATAQUE SIN DEFENSA.
Rememorar es encontrar, los pasajes oscuros y también vergonzosos de quien no se gusta a sí misma, se sueña otra porque se sabe otra.
Es recorrer la iglesia del pueblo donde todos nos miran pero nadie nos ven, o volver a montarse en un tren que lleva a todos los lugares menos al hogar.
«la sensación de estar fuera de lugar es como el oxido de la navaja que amenaza con cortarte el cuello».
perder para encontrar-se.
¿Por qué me miras así?
La autora escribe este, su primer y más reconocido libro gracias a quienes la motivaron a recordar y reencontrase con la escritura, con el valor y el afán de conciliar ese enfrentarse desconexión y vulnerabilidad.
«Los años perdidos». Esos que se consideran pequeños y por eso no importantes pero son los más significantes.
No hay prisa pero sí premura, aceptación es liberación y eso significa cuando existes oprimido la capacidad y oportunidad del auténtico y quizá único acceso al albedrío
Conocido el «despiste» que disfraza el bien lubricado mecanismo cerebral que defiende de la crueldad que enmascara no la risa sino la pura.
El corazón encogido y el cerebro alerta:
«los atardeceres revelaban la dureza de la vida de los negros en el Sur, que a primeras horas de la mañana había quedado suavizada por los dones de la naturaleza: el amodorramiento, el olvido y la tenue luz del quinqué».
«Gracias a Dios» una frase que mantiene el orden de las cosas, no lo acepta, pero lo respeta cuando la fe es un artilugio más del poder para explicar y peor aún, justificar que se exista de modo injusto.
¿Más inspiración?
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Briseida Alcalá
Detrás de mí están mis libros, detrás de mis libros estoy YO.
Busco siempre la aventura del color, el aroma y el sabor.
